Recordemos  que las antenas celulares son iguales a cualquier otra antena que es usada en telecomunicaciones, incluyendo las de televisión y radio. Los seres humanos han convivido  con antenas desde que se dominan las ondas de radio hace más de un siglo, la única diferencia es su función.

Los campos electromagnéticos (CEM) se encuentran en la naturaleza y todos nosotros convivimos con una compleja diversidad de campos electromagnéticos de diferentes frecuencias y fuentes, omnipresentes en nuestro medio ambiente. La exposición a estas frecuencias es cada vez más común, a medida que la tecnología continúa avanzando y que se crean nuevas aplicaciones.Con relación a lo anterior la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2006) ha establecido diferentes programas y proyectos para supervisar las publicaciones científicas sobre los campos electromagnéticos.

Algunas personas consideran probable que la exposición a RF (Radiofrecuencia) entrañe riesgos y que éstos puedan ser incluso graves. Ese temor se debe, entre otras cosas, a que no podemos ver las ondas de radio, lo que provoca un sentimiento de inseguridad y la sensación de que puede haber riesgos desconocidos o no descubiertos para aclarar estas inquietudes.

A lo largo de los años, los científicos han venido investigando los efectos de las ondas electromagnéticas en la salud, encontrando interesantes resultados. A continuación enumeramos algunas investigaciones y publicaciones científicas recientes que confirman que no existe relación alguna entre el desarrollo de cáncer, que es una de las mayores preocupaciones de la población, con la exposición o cercanía a antenas celulares:

La información que se brinda a continuación procede de  estudios realizados por  la Organización Mundial de la Salud  (OMS), Organización Panamericana de la Salud (OPS), Universidades como la de Oxford y Colegio Imperial de Londres entre otros.

Uno de los más interesantes estudios, elaborado por el Colegio Imperial de Londres y publicado el 24 de junio del 2010 por la OPS, exculpa a las torres celulares de la conexión con el cáncer pediátrico, según el estudio:

“Los niños que desarrollan cáncer antes de cumplir 5 años no tenían más probabilidades de haber nacido cerca de una antena que otros menores. Además, dentro de sus conclusiones señala que tampoco produce ningún riesgo sobre la salud de las embarazadas ni del feto, aunque vivan expuestas a los campos electromagnéticos.

Los científicos midieron la distancia entre la casa de los niños y la potencia de emisión de las antenas y concluyeron que los valores eran similares tanto en los pequeños que padecían la enfermedad como en los sanos.

El trabajo, liderado por el Doctor Paul Elliot, profesor de epidemiologia y medicina de salud pública del Colegio Imperial de Londres, analizó 1.397 casos de cáncer en niños de hasta 4 años con leucemia o un tumor en el cerebro o en el sistema nervioso central entre 1999 y 2001, y los comparó con cuatro controles de la muestra de los registros de natalidad nacional (5.588 niños).

La publicación recuerda que este estudio es el primero en centrase en los riesgos de sufrir cáncer de tumor cerebral y leucemia después de la exposición durante el embarazo. Según el doctor John Bithell, experto del Grupo de Investigación del  Cáncer Infantil de la Universidad de Oxford “estos resultados deberían de ser expuestos por los médicos a sus pacientes con el objetivo de que NO  se preocupen por la proximidad de sus casas a antenas de teléfonos móvil”.

Asimismo, considera que alejarse de la antena no está justificado según las evidencias actuales. Los valores epidemiológicos están apoyados también por evidencias experimentales que hasta el momento no han demostrado ningún efecto bilógico, en vivo o “in vitro”, que podría llevarnos a preocuparnos por el impacto de la salud”.   (Fuente: Organización Panamericana de la Salud, 2010)

Para ver el artículo completo dirigirse al siguiente link:
•    http://www.healthfinder.gov/news/newsstory.aspx?docid=640509

La OMS en su página principal publica el siguiente artículo:

“Los estudios con seres humanos y animales en los que se han examinado las ondas cerebrales, las funciones intelectuales y el comportamiento tras la exposición a campos de RF, como los generados por los teléfonos móviles, no han detectado efectos adversos. El nivel de exposición a RF utilizado en esos estudios era unas 1000 veces superior al de exposición del público en general a RF de estaciones de base o de redes inalámbricas. No hay pruebas de que se produzcan alteraciones del sueño o de la función cardiovascular.

De todos los datos acumulados hasta el momento, ninguno ha demostrado que las señales de RF producidas por las estaciones de radiobase tengan efectos adversos a corto o largo plazo en la salud. Dado que las redes inalámbricas suelen producir señales de RF más bajas que las estaciones de radiobase, no cabe temer que la exposición a dichas redes sea perjudicial para la salud.” Fuente: (Organización Mundial de la Salud, 2006).

Para ver el artículo completo dirigirse al siguiente link:
•    http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs304/es/index.html

Teniendo en cuenta los muy bajos niveles de exposición y los resultados de investigaciones reunidos hasta el momento, no hay ninguna prueba científica convincente de que las débiles señales de RF procedentes de las estaciones de base y de las redes inalámbricas tengan efectos adversos en la salud.
Fuentes:

•    Organización Mundial de la Salud
•    Organización Panamericana de la Salud
•    Asociación Española contra el Cáncer